Trabajar en relación de dependencia es
bueno para conocer el ambiente y aprender una forma de trabajo
eficiente. Pero si ya tuviste esa experiencia y sentís que te está
dando claustrofobia y que podrías empezar a probar algo por tu
cuenta, está muy bien que te animes.
Hay dos aspectos a pulir cuando sos
freelance: uno es tu organización personal, sea tiempo de
trabajo y ocio, ejercicio físico, espacio personal tipo oficina,
alimentación, relaciones sociales, etc. Por otro lado está el
aspecto concretamente laboral, que tiene que ver con cómo
atraes y manejas clientes, el trato que les das, tu forma de
asesorarlos o de guiarlos en el proceso creativo, la cantidad de
correcciones que ofrecés, crear presupuestos, condiciones de pago,
etc. Hoy vamos a ver la organización
personal y en otro post hablaremos sobre el aspecto laboral en sí.