La calidad de vida incluye el estado de
tu cuerpo, mente, emociones, respiración, intelecto, la conciencia y
relación con uno mismo, la relación con los demás, y la relación
con el mundo. Cuando una persona está en un nivel de calidad de vida
saludable, naturalmente entra en una vibración expansiva y armoniosa
que le produce empatía con todo lo que lo rodea. Literalmente se
reconoce parte de un todo, y está profundamente vinculado a su
esencia. Difícilmente una persona en sintonía con su propia
naturaleza y en paz, va a generar agresión o algún tipo de acción
invasiva para sí mismo o para otros. Entonces, si lo vemos de este
modo, cuidar nuestra salud no solo es un derecho, sino nuestra
primera responsabilidad. A nivel macro; puedo elegir manterme en mi
máximo potencial para ser útil, felíz, e irradiar algo positivo
al mundo; o puedo descuidarme, dejarme caer, elegir hábitos
negativos, y empezar a irradiar basura hacia el afuera (la misma
basura que consumí y que está fermentando adentro, haciendo de mí
un foco de toxicidad).
"No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz" -Madre Teresa de Calcuta